| El cerebro humano se desarrolló gracias a la presión social |
| Lunes, 22 de Septiembre de 2008 11:10 |
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El estudio del cerebro de estas especies ayuda así a explicar las características del cerebro humano, que habría ido aumentando de tamaño y capacidad sometido a las presiones sociales de su medio. Al igual que los humanos, los chimpancés y otros primates presentan comportamientos sociales variables, es decir, que se organizan en estructuras sociales inestables. En estas sociedades, los individuos pueden modificar sus relaciones, variando de lealtades y afiliaciones. A este tipo de organizaciones sociales se las denomina de fisión-fusión. En el caso del chimpancé común, por ejemplo, el apareamiento es promiscuo y no existe una estructura grupal fija. Puede haber grupos sólo de machos, de hembras adultas y su descendencia, grupos de ambos sexos o individuos solitarios. Los chimpancés presentan, asimismo, un alto nivel de autonomía dentro de la fisión-fusión de los grupos a los que pertenecen. Debido a la frecuente variedad de las formas de asociación de los chimpancés, la estructura de sus sociedades es muy complicada. Un nuevo estudio sugiere ahora que la flexibilidad social de los chimpancés y otros primates es debida no sólo a la capacidad cerebral de estas especies sino, también, a la propia flexibilidad del comportamiento de sus individuos. Esta flexibilidad sería debida a un desarrollo cognitivo especial. Camino de ida y vuelta En la dirección contraria, la flexibilidad que proporcionan a las especies de sociedades con dinámicas FF sus capacidades cognitivas especiales también favorecería una vida social más fluida, señaló Aureli. Este descubrimiento vendría a corroborar la hipótesis de la Inteligencia Maquiavélica, también conocida como del Cerebro Social, que señala que la intensa competición social fue (y sigue siendo hoy) la principal razón de que el cerebro humano haya evolucionado hasta convertirse en un órgano completamente complejo y que consume el 20% de nuestra energía. El ser humano, además del control inhibitorio, habría ido desarrollando sofisticadas estrategias “maquiavélicas”, con comportamientos sociales extremadamente complejos como la mentira, la astucia o la creación de grupos para afrontar situaciones muy concretas. La selección natural promocionó a aquellos individuos cuyas estrategias sociales les proporcionaban éxito social y reproductivo. Sofisticados métodos "maquiavélicos", que implicaban comportamientos sociales como las mentiras, la astucia o la creación de grupos sociales fueron la forma de tener éxito en la emergente y compleja sociedad. Estudiar el cerebro humano Éste no es el primer estudio que infiere características del cerebro humano a partir del de los primates. En 2007, por ejemplo, un científico de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, llamado Dario Maestripieri, publicó el libro Macachiavellian Intelligence: How Rhesus Macaques and Humans Have Conquered the World, en el que se señala que el comportamiento social de los macacos rhesus también es parecido al de los humanos. La especie de los macacos rhesus es una de las más existosas del planeta, y su inteligencia maquiavélica sería una de las razones de su éxito, escribe Maestripieri. Dicha inteligencia no parece en este caso deberse a la flexibilidad de las sociedades de estos primates, según se desprende de un comunicado emitido por la Universidad de Chicago en 2007, sino de su alto grado de competitividad. En estas sociedades se produce mucha competencia, lo que también requeriría de un gran esfuerzo de adaptación. Los macacos rhesus viven en complejas sociedades dominadas por rígidas jerarquías masculinas. En ellas, el estatus social y el poder se consiguen y mantienen utilizando la violencia y estableciendo complejas alianzas políticas. El sexo también puede usarse con propósitos políticos, señala Machiavelli. Según el científico, lo que los macacos rhesus y los humanos tienen en común es que las estructuras psicológicas y sus comportamientos han ido conformándose a partir de la competitividad intensa entre los individuos y los grupos sociales, a lo largo de la historia evolutiva de ambas especies. La presión para encontrar soluciones maquiavélicas a los problemas sociales habría forzado el aumento del tamaño del cerebro humano. La inteligencia maquiavélica sería una aptitud de la que podemos sentirnos orgullosos, aunque también es el secreto de nuestro éxito. Lo mismo ocurre con algunas de las especies de primates del planeta. Fuente: Tendencias21 |
Un reciente estudio realizado con primates ha demostrado que aquellas especies que viven en sociedades más flexibles –formadas por grupos cambiantes e inestables- tienen mayores capacidades cognitivas, necesarias para la adaptación. Por otro lado, estudios realizados anteriormente habían señalado que la competitividad en los grupos sociales de primates ha sido una de las causas del desarrollo de la llamada inteligencia maquiavélica, que permite establecer estrategias de dominio.




